¿Atrapado En Un Pensamiento?

¡Saludos bendecido(a)!
12509224_10153427996334389_8544222686344971952_nHoy quiero darle fin, con el poder de la Palabra, a un asunto que atrapa y atormenta a muchos bendecidos a la parálisis social. Hablo de pensar en lo que no tienen que pensar. Vivir en lo que no tienen que vivir.

El que permite un pensamiento que lo incomode, perturba y lo encarcele, aunque salvo, justo, y perdonado, no está reinando en vida.

Millones de bendecidos a través del globo viven atormentados porque tienen algo u alguien atrapado en su cabeza. No lo han dejado ir pata comenzar a vivir la libertad de su herencia en Cristo. Son tornan esclavos de pensamientos adversos a Dios.

Un pensamiento adverso a tu identidad y posición en Cristo, puede en lo natural, mantenerte patinando, esclavo, encerrado y confinando en él. Inclusive, ese pensamiento, que no es parte de tu vida espiritual puede convertirse en una fortaleza paralizándote en tu avance y éxito en la vida.

Antes del sacrificio de Jesus en la cruz del Calvario, los pensamientos de la humanidad no eran los pensamientos de Dios. Dios, a través del profeta lo dejó bien claro cuando dijo:

“Porque mis pensamientos (los de Dios) no son vuestros pensamientos (los del hombre), ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová” (Isaías 55:8 ).

Aquella vieja manera de pensar fue y es incompatible con la manera que Dios desea que pienses, actúes y vivas. Es sin sustancia, ausente de Dios. Fue y sigue siendo vana: “Jehová conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad” (Salmos 94:11 ).

Tú no tienes que vivir esclavo de un pensamiento contrario a los de Dios. Dios es amor; Su Hijo, el Autor de la vida; Y nosotros, los poseedores de la mente de Cristo. ¡Abba Padre!

El apóstol Pablo nos revela: “…más nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16). Así es, todo el que se le ha creado conciencia y recibido la abundante gracia de Dios y, el don de justicia, que es Cristo, posee la mente de nuestro Señor Jesucristo. ¡Gloria a Dios! Esto implica que dentro de esta gloriosa mentalidad espiritual, están los pensamientos y los caminos espirituales de Dios; Algo que antes, la primera humanidad adámica no tenía. Pero que en la consumación de los tiempos, llegó, juntamente con Cristo para permanecer eternamente y para siempre en nuestras vidas. ¡Gloria a Dios!

Entonces, ¿porqué, si esta mentalidad espiritual está en ti, aún sigues celando, odiando, lamentando, maquinando, en continua paranoia, especulando, juzgando, inseguro(a), sintiéndote rechazado(a), navegando en las inseguridades, operando bajo frustración, sumergido en una depresión e inconstante en todo lo que haces? ¿Irónico verdad?

Existe una explicación. Espiritualmente estas completo, pleno en Cristo (Cristo la cabeza y tú un miembro del cuerpo), eres espíritu vivificante (1 Corintios 15:45), por la reconciliación de Dios en Cristo Jesus (2 Corintios 5:19). Pero algunos bendecidos siguen viviendo como el primer Adan, como alma vivientes.

Esto es bien importante entender, porque nos ayuda a identificar el continuo conflicto de los seres humanos sin el conocimiento de los misterios de Dios y de Cristo (iluminación), y como resolver ese conflicto. Mientras una persona siga operando sin iluminación, operará anímicamente, exclusivamente en su alma, y será inestable y existirá perturbada por sus pensamientos carnales.

Te recuerdo que tú alma es tripartita. Se compone de la mente humana, de los sentimientos y las emociones humana, y de la voluntad del ser humano. La mente, cuya función primordialmente es una de analizar – analítica, comprensión, centro de control y mando para el resto del cuerpo, también sirve como un almacén de información (incluye recuerdos e imagines). Si la mente humana analiza, posee y recicla recuerdos desagradables, entonces las emociones y los sentimientos provocados por su análisis será igual de desagradable. Eventualmente, esos pensamientos y emociones se van a traducir y convertirse en acciones desagradables. En términos bíblicos, esas acciones desagradables son llamadas las obras de la carne (errores, desviaciones, adversidades, oposiciones a lo agradable).

La Palabra de Dios nos amonesta sobre la viciada carne. Ella es la fuente de donde emanan todas sus obras u acciones carnales. Dios establece que dicha mentalidad es opuesta a Él. El apóstol Pablo escribe: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gálatas 5:17).

Esta conducta anímica siempre se torna en contra de nuestra verdadera identidad, llamado, destino, y vida sobrenatural (espiritualidad). De escoger seguir caminando y pensando anímicamente en la carne, serás inconstante en todo lo que hagas. ¿Porqué? Porque “el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:8).

¿Cómo se resuelve el dilema si estás operando en doble ánimo, en la carne, como alma viviente en vez de cómo espíritu vivificante? ¡Renovando tu entendimiento!

Dios le revela al apóstol Pablo que “en cuanto a la pasada manera de vivir, DESPOJAOS del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y RENOVAOS en el espíritu de vuestra mente, y VESTÍOS del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, DESECHANDO la mentira, HABLAD verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros” (Efesios 4:22-25).

Si te diste cuenta, hay una responsabilidad del que se encuentra inestable, operando en doble ánimo. Necesita creerle a Dios que posee la unción, el poder del Espíritu y en el Espíritu pelear la buena batalla. No es derramando aceite sobre tu frente, haciendo guerra espiritual con algo que fue destruido en la cruz (Hebreos 2:14), ayunando, imponiendo mano, o cualquier otro rito religioso. Es renovando tu mente humana con la mente de Cristo que es espiritual.

El apóstol Pedro escribe: “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia” (1 Pedro 1:14). El apóstol Pablo escribe: “No os conforméis a este siglo, sino TRANSFORMAOS (convertíos) por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). También escribe que: “derribando argumentos (pensamientos) y toda altivez (una acción carnal) que se levanta contra el conocimiento de Dios (sus pensamientos), y llevando cautivo todo pensamiento a la OBEDIENCIA a Cristo” (2 Corintios 10:5).

La obediencia a Cristo (un principio espiritual), te permite neutralizar, arrancar y echar fuera todo pensamiento carnal contrario y perturbador en tu vida. No olvides, que posees el Espíritu Santo; Habita en ti (1 Corintios 6:18). Eres poderoso(a), todo lo puedes en Cristo.

Obedecer a Dios es ser espiritual. Permite el acceso ilimitado al conocimiento de Dios y sus riquezas espirituales. La obediencia te permite el continuo acceso a “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, que guarda, protege, tu corazón y tus pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). Te permite el acceso a “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre” (Filipenses 4:8).

Ejerce el dominio propio, lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo y disfruta tu herencia espiritual que incluye, entre muchas cosas, la paz que sobre pasa todo entendimiento. A partir de hoy, no permitas más un pensamiento que te incomode, perturbe y te encarcele. Estás salvo, justificado, glorificado (Romanos 8:29) y perdonado. Así que a reinar en vida.

Este fue su hermano y amigo, Frank Picón, Obispo de la Comunidad Cristiana Eterno Pacto en Orlando. Si fuiste edificado, exhortado y consolado, comparte este escrito con otros bendecidos en tus foros sociales. No queremos que nadie siga atado, sino libre en Cristo Jesus. ¡Bendiciones!

 

About the Author: cceporlando