LA PERSECUCIÓN HA COMENZADO 

Autor: Obispo Frank Picón

La Carta de Derechos (en inglés, Bill of Rights) es el término por el que se conocen las diez primeras enmiendas de la Constitución de los Estados Unidos de América. Estas enmiendas limitan el poder del gobierno federal, y garantizan los derechos y libertades de las personas. Entre esos derechos y libertades, la Carta de Derechos GARANTIZA la libertad de expresión, la libertad de asamblea y, la razón de mi escrito, LA LIBERTAD RELIGIOSA.

1382212_10153192158529389_3548491170495339422_nEl jueves 3 de Septiembre, fueron violados los derechos y libertades religiosas de una hermana de la familia de Dios, de una bendecida Embajadora de Cristo, y de una ciudadana de nuestra gran nación.

Kim Davis, fue arrestada ante las cámaras de televisión por 5 aguaciles y encarcelada como una criminal por negarse a casar y entregar licencias de matrimonio a Homosexuales. Su delito, Kim obedecer una autoridad mayor a la de 5 jueces de la corte suprema de los Estados Unidos; Kim obedeció a Dios.

Es increíble que personas pueden robar y quemar comercios durante motines, apedrear y lanzar cocteles de fuego a policías, y no ser arrestados. Al contrario, son un derecho a libre expresión y la prensa lis catalogas como gente ejerciendo el derecho a protestar. Kim ejerce su derecho de rechazar hacer algo que claramente va contra su fe y conciencia, y los medios la caracterizan como una fanática, violadora de la ley, atacan su carácter, la arrestan, encarcelan y ridiculizan su fe. ¿Esto es el mover progresista? ¿Esto es igualdad para todos? ¿Esto es actualizarnos a un nuevo orden global? ¡Esto es PERSECUCIÓN! Esto es limpieza étnica. Esto es una ley de mordaza.

En un rechazo a un mandato contrario, adverso, y enemigo a los valores del Reino de Dios, los apóstoles del Cordero con arrojo y sin temor, y reconociendo que eran Embajadores de Cristo, respondieron al Sumo Sacerdote: “…Es necesario OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES” (Hechos 5:29).

Mis amados hermanos, esto ya no se trata de exigir un derecho civil, se trata de una agenda abierta y perversa contra la libertad religiosa, específicamente, a cristianos. Un ataque con todo a nuestra fe y valores.

Un 2% de la población nacional, se ha organizado, se ha unido bajo una bandera arco iris, ha invertido grandes recursos humanos y financieros, se ha movilizado, se han hecho presente en los foros sociales y medios comunicativos, vocalizado su motivación gay, desarrollado e implementado estrategias carnales para invadir todo estratos de la sociedad, comenzando por las instituciones gubernamentales para imponer su conducta y perseguir a todo aquel que se opone a su depravación.

Si no se han dado cuenta, nuestra persecución ya comenzó. Despierta iglesia ante la situación. El silencio e ignorar el problema creyendo que desaparecerá, NO funciona. Lo que funciona es despertar y la activación en pro de rescatar nuevamente nuestra nación de una mente carnal.

Creo en la oración, pero la Biblia nos insta a ser hacedores de su Palabra. Y la palabra que se hizo carne, CRISTO, nunca estuvo quieto mientras participo, como nosotros, de carne y sangre. Se movilizó por toda su nación viviendo, predicando y enseñando el Reino de Dios. El Reino de Dios es JUSTICIA. O sea, trae lo correcto.

Jesus, el Cristo, confrontó a los manipuladores de la ley. Echó fuera del Templo a los invasores de la casa de Oracion, identificó quienes eran los sepulcros blanqueados, les consideró una generación de víboras, discernió sus corazones con sus tentaciones y maquinaciones. Nunca entró en alianzas con grupos que laboraron para impedir que su mensaje fuera escuchado. Jesus era un estorbo en su agenda.

Pero Jesus dejó claro, que cosas mayores que las que él hizo, nosotros haríamos en su nombre. Jesus cubrió cada rincón de su nación. Jesus no negoció su mensaje ni valores del Reino. Jesus no ignoró las injusticias contra el pueblo. Jesus no se alió con Roma (el gobierno) para alcanzar una simpatía. Jesus hizo la voluntad del Padre y esa incluyó formar un equipo de trabajo. Enseñarlos. Equiparlos. Se mezcló entre el pueblo. Llevó el mensaje al pueblo. Les recordó las promesas al pueblo. Trajo amor, fe y esperanza al pueblo. Revolucionó al pueblo. Salvó y sanó al pueblo entregándose por la causa de Dios. Murió por lo que creyó. Pasó esa chispa, ese poder y pasión a 12 y estos, a 3,000, y estos a 5,000 y así crecía el mensaje y los seguidores de este glorioso Reino.

Levantémonos. Que se levanten los Embajadores de Cristo, los Pedro, los Esteban, los Pablo, los Martín Lutero, los Martin Luther King, los tu y yo.

Presentemos a Kim Davis, su familia en oración. Hoy, ella. Mañana nosotros. Les dejo con este verso. Que sea nuestro verso tema en esta jornada:

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

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